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4 técnicas para generar pensamientos positivos en los niños

La actitud es determinante a la hora de conseguir metas en la vida, y el aprendizaje florece más fácilmente en un entorno de bienestar y autoestima.

 

No es ningún secreto que una parte importante del bienestar comienza con los propios pensamientos, ya que estos son el punto de partida de nuestra relación con el mundo. Una persona con una visión negativa de la vida observa un vaso medio vacío, mientras que una con buena actitud lo ve medio lleno. 

Por eso es importante fomentar desde edades tempranas el pensamiento positivo en los niños. “La actitud es determinante a la hora de conseguir metas en la vida: no es lo mismo comenzar un partido pensando que puedes ganar, que hacerlo con miedo pensando que puedes perder”, dice Estefanía Esteban del blog Guía Infantil.

Por otra parte, el aprendizaje florece más fácilmente en un entorno de bienestar y autoestima. Un niño seguro de sí mismo podrá lograr más fácilmente aquello que se proponga.

Estefanía Esteban nos comparte cinco técnicas divertidas para llevar a cabo distintas dinámicas que llenen de positividad a tus hijos y a toda la familia. Te contamos en qué consisten.

1. La técnica de los post-it

Tener presente una frase motivadora puede hacer la diferencia entre un día y otro. La autora propone seleccionar tus preferidas y escribirlas en post-its o papeles de colores. Ella recomienda elegir las palabras o expresiones que lleven tu hijo a pensar que sí puede hacerlo y que vale muchísimo.

Algunas de las más sencillas son: “¡Puedes hacerlo!”; “Eres un sol”; “Vales mucho”. Otras más elaboradas son las siguientes: “El éxito es la suma de pequeños esfuerzos repetidos”; “Si puedes soñarlo, puedes hacerlo”; “Hoy va a ser un gran día”.  Después deja que tu hijo invente sus propias frases, las escriba y las vaya colocando en su habitación, en un lugar visible.

2. Mindfulness

Sentarse en un lugar tranquilo y poner atención en la respiración –volviendo a ella cuantas veces sea necesario– es un técnica milenaria que tiene múltiples beneficios entre quienes la practican. Uno de ellos es que facilita el manejo del estrés. Por otro lado, incrementa la compasión y la empatía, por lo que a su vez mejora la resolución de los conflictos.

La meditación o mindfulness es una gran aliada a la hora de domar las emociones negativas.

3. El frasco de la felicidad

Esta es una actividad en la que puede participar toda la familia. Cada uno debe apuntar en un papel una situación que los hizo felices durante el día. Puede ser una sonrisa, un abrazo, o un éxito escolar o profesional. Las aportaciones se van metiendo a un frasco destinado para ese propósito, que se abrirá al final del mes para recordar esos momentos felices.

Esta técnica sirve para que los niños se den cuenta de la gran cantidad de cosas positivas que les suceden a lo largo de un mes.

4. Una ‘competencia’ de momentos felices

Puedes pedir a tu hijo que te cuente, cada noche, un resumen de lo que vivió durante el día: tanto las cosas positivas como las negativas. Por cada pensamiento positivo, dibuja una estrella en la hoja. Al final de la semana cuenten juntos la cantidad de estrellas que ha tenido y rétalo a que obtenga más la próxima semana. Recuerda que los niños son muy competitivos, incluso consigo mismos.

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